Carga mental

Lo que se ve se comparte

La carga mental no es hacer las tareas: es pensar en ellas por dos. Kotidy saca el «acuérdate de» de tu cabeza: las tareas rotan, los recordatorios llegan a la persona correcta, y el reparto se vuelve objetivo.

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Tareas del día repartidas por miembro en Kotidy

El problema no son los platos, es acordarse

En la mayoría de los hogares, una persona carga con el inventario mental completo: lo que queda en la nevera, la vacuna pendiente, la ropa sin lavar, el regalo por comprar. La otra «ayuda» cuando se le pide, y ahí está precisamente el problema: pedir sigue siendo cargar.

La única salida duradera: sacar ese inventario a una herramienta que consulten LOS DOS, con recordatorios que llegan directamente a la persona concernida, sin intermediarios.

La rotación decide, nadie tiene que pedir

Las tareas recurrentes de Quehaceres alternan automáticamente entre los miembros. Cada uno abre la app y ve SU día: ya no hace falta que alguien reparta, reclame o compruebe.

El panel de equidad pondera por dificultad y muestra la contribución real de cada uno, sin clasificaciones. Ya no se discute sobre impresiones: se mira juntos y se ajusta.

Inicio de Kotidy: tareas del día y actividad del hogar

Todo lo demás sigue el mismo principio

La lista de la compra que cada uno completa cuando se acaba la leche. Los menús de la semana decididos una vez, juntos. Las citas en el calendario compartido con recordatorio para los participantes. Menos «no me lo habías dicho», más equipo.

Preguntas frecuentes

La carga mental es pensar en todo, para todos, todo el tiempo. Una aplicación no hace la limpieza, pero saca el «acuérdate de» de la cabeza de la persona que carga con todo: las tareas rotan automáticamente, los recordatorios llegan a la persona correcta, y el reparto se vuelve visible para los dos.

Empieza en pequeño, nota la diferencia rápido

Una lista de la compra compartida y cuatro tareas en rotación: a menudo es todo lo que hace falta para sentir la diferencia desde la primera semana.

Para ir más allá: nuestra guía para repartir las tareas domésticas